El viaje de 9 semanas: Centenario de Everton
En la Argentina el fútbol era un juego desconocido para 1909, cuando la asociación de fútbol de ese país invitó a Everton y a Tottenham Hotspur a jugar una serie de partidos de exhibición con el fin de incrementar el interés hacia este deporte.
Jugadores de ambos clubes iniciaron juntos un viaje de tres semanas a Sudamérica… tres semanas dentro y alrededor de Buenos Aires y Montevideo, capital de Uruguay, donde en medio de una pródiga hospitalidad, jugaron una serie de partidos. Posteriormente, un viaje de regreso de tres semanas deteniéndose nuevamente en grandes ciudades, como Rio y Lisboa. Ha de haber sido un viaje maravilloso para los jóvenes involucrados.
Una de las repercusiones del viaje fue la conformación de un club de fútbol en Chile que se estableció como líder en el país, bajo el nombre Everton.
Como muchos grandes viajes evertonianos, la historia comienza en la estación de calle Lima. Un grupo de tan sólo 13 jugadores, un entrenador y dos directores abordó el tren a London Euston un 13 de mayo de 1909. Me imagino que los jugadores deben haberse asomado por las ventanas del carro, despidiéndose de sus familiares y amigos en la plataforma, antes de que el tren se enrielara hacia los túneles, para que los más selectos de Everton volvieran a sus asientos, recogieran el diario del día y pidieran una taza de té.
Una noche se hospedaron en el Hotel Imperial, Plaza Russell. Presumiblemente, caminaron las yardas desde Euston, buscando posiblemente un bar para visitar esa tarde.
El grupo de Everton debía encontrarse a la mañana siguiente con el grupo Spurs en London Waterloo a tiempo para agarrar el bote de las 09:28 am a Southampton. El tour debió parecer de importancia considerable para la Asociación de Fútbol de Inglaterra ya que su secretario, F.J. Wall, y otros oficiales terminaron pasando por alto a los equipos.
Pero mientras los jugadores de Everton hacían las compras de último minuto en la estación y comenzaban a abordar, los oficiales de la Asociación de Fútbol se ponían crecientemente ansiosos al no ver rastro de la comitiva de Tottenham. El de las 09:28 se fue sin ellos. No solo eso, el bote se fue sin los Spurs.
La comitiva Totterham, que se había atrasado por un accidente, tomó un tren posterior desde Waterloo pero para cuando llegaron a Southampton el buque a vapor a cargo del correo real, Araguaya, ya había iniciado su viaje. No fue, sin embargo, la última vez que Tottenham se atrasó.
Un remolcador fue enviado, con su carga de futbolistas, tras el trasatlántico, el que disminuyó su velocidad para permitir que los jugadores Spurs abordaran, presumiblemente en medio de las burlas de Everton.
Los dos grupos de jugadores se harían bien conocidos durante el viaje, que incluyó paradas en Lisboa, Madeira y Rio de Janeiro. Fue recién en ese verano que se realizó el primer vuelo de aeroplano a través del canal de Inglaterra, por parte del inventor francés Louis Bleriot.
Everton acababa de finalizar la liga, con 36 goles provenientes de nuestro centro derecho de Inglaterra, Bert Freeman, terminando detrás de Newcastle. La Copa FA recién había sido ganada por primera vez por el Manchester United. Tottenham recién completaba su primera temporada en la Football League , la cual fue exitosa, ganándose la promoción a la Segunda División.
Los Spurs utilizaron el tour para probar a Walter Tull, de 21 años, quien se decía era nieto de un esclavo, quien había recibido delirantes reseñas para Clapton. Fue tanta la impresión que causó que al volver a Inglaterra, firmó por el salario máximo de £4 por semana. El era el segundo hombre de color que jugaba profesionalmente fútbol en Inglaterra.
Tras 23 días en el mar, los futbolistas finalmente anclaron en Buenos Aires y en pocas horas ambos equipos salían a jugar su primer partido. A medio tiempo, los jugadores se alinearon para ser presentados al Presidente de Argentina y a miembros de su Gobierno, quienes fueron testigos del empate 2-2.
Jugar un partido tan pronto después de un viaje no fue motivo de preocupación para el director de Everton E Bainbridge, quien escribió: “una de las características más agradables fue el hecho de que nuestro desembarque estuviese tan en forma, llegando listos y dispuestos a mostrar a la gente de Argentina como debe jugarse el fútbol de primera clase”.
Los partidos se jugaron en medio de la pródiga hospitalidad de los anfitriones de Argentina y la comunidad de ingleses residente. Los jugadores fueron llevados a recorridos turísticos, viajes a teatros, carreras y lujosas cenas. Bainbridge, en un reporte del tour para el Liverpool Echo, agregó: “Nuestra estadía de 20 días en Sudamérica fue una ronda continua de placeres”.
Comentando un desempeño sin par de Everton al vencer 2-1 a la Liga Uruguaya en Montevideo, Bainbridge escribió: “Nuestro equipo hizo total justicia a un sustancial almuerzo previo al partido que se iniciaba. Contó su historia”.
Everton también venció por 2-0 al club argentino Alumni y por 4-0 a la Liga Argentina antes de que los dos clubes ingleses terminaran el tour con otro juego en el que se enfrentaban. Everton venció 4-0 con un “truco de sombrero” de Freeman.
El 25 de Junio los dos clubes abordaron el buque a vapor a cargo del correo real para otro viaje de tres semanas con destino a casa. La visita había tenido repercusiones más allá de Argentina. El 24 de Junio en el puerto chileno de Valparaíso –escala frecuente para barcos ingleses y hogar de los ingenieros británicos que trabajaban en los ferrocarriles chilenos – 8 adolescentes conformaron un club de fútbol y decidieron llamarlo Everton.
Dos de ellos – Frank Boundy, nacido en Cornwall, y el nacido en Scots, Malcolm Frazer – regresaron a Inglaterra tras desatarse la Primera Guerra Mundial para unirse al Ejército Británico. Perdieron sus vidas en Julio de 1916 en Somme. Tull también se encontraba allí pero sobrevivió. Posteriormente se convirtió en el primer oficial de color de la Armada Británica. Dos años después en la frontera oriental, el Teniente Segundo Tull también perdió su vida, mientras lideraba a sus hombres en un ataque en Favreuil.
El Club Everton que fundaron Boundy y Frazer gradualmente se estableció como uno de los clubes líderes de Chile. Después de reubicarse a 3 millas del balneario de Viña del Mar en 1943, Everton ganó el campeonato chileno en 1950, 1952, 1976 y 2008.
En las finales de la Copa Mundial jugadas en Chile en 1962, el estadio de Everton en Viña del Mar acogió la primera fase, un cuarto de final, y una semi-final, justo como el Goodison Park de Everton en Liverpool acogió la primera fase, un cuarto de final, y una semi-final de la final de la Copa del Mundo 1966.
En años recientes, se han establecido vínculos entre quienes apoyan a los dos Everton, a través de un grupo llamado la Sociedad de los Ruleteros. Uno de sus miembros más trabajadores era Steve Bickerton quien, entre otras cosas, era webmaster de la sociedad. Estos vínculos crecientes culminaron con la visita de Goodison Park por parte de los directores del club chileno en marzo de 2009. Un grupo de evertonianos se dirigirán desde Goodison Park a Chile en Junio para las celebraciones del centenario.
Es triste que en los días previos al centenario de este significativo viaje, Steve muriera en un hospital a la edad de 56 años tras un largo periodo de enfermedad. Sus funerales tendrán lugar en el Crematorio Springwood, Liverpool, a las 13:00 hrs. del miércoles 20 de Mayo. Probablemente esto prosiga con un trago en un club naval. Como Boundy y Frazer, y tantos otros evertonianos, Steve dejó una positiva marca entre quienes lo conocieron y será recordado con ternura.
¡Viva Everton!
Y por estos días el Everton chileno disputa una gira por Europa que lo llevó a enfrentarse en un amistoso y fraternal encuentro con sus hermanos de Liverpool cayendo derrotados por 0-2 pero habiendo ganado el aprecio y cariño de los hinchas ingleses.


fineeeeeeeeeee